Según la costumbre japonesa, es de mala educación ir comiendo o tomando algo mientras caminas por la calle o en algún lugar público. En vez de esto se estila sentarse en algún banco de una plaza o si has comprado algo en un kiosco o dispenser, consumirlo en el lugar y desechar apropiadamente el envase o envoltorio. De hecho os daréis cuenta de que no hay papeleras por las calles a pesar de que las ciudades japonesas están impolutas.